
Si tu casa ya está construida y quieres pasarte a la aerotermia, no hay problema. De hecho, es lo más habitual en Álava, donde abundan las casas de labranza de piedra o los pisos antiguos que se calientaban con gasóleo o caldera central. El reto real no es el hueco para colocar el módulo interior, que ocupa poco más que una nevera grande, ni siquiera el ruido de la unidad exterior si se ubica bien lejos de los dormitorios. La clave está en la temperatura del agua.
Para que funcione con tus radiadores actuales, el sistema debe calentar menos. Si tienes emisores de hierro fundido grandes, típicos de Zaramaga o El Pilar, suelen tener superficie suficiente para trabajar con agua templada. En cambio, los paneles de aluminio pequeños pueden quedarse cortos en inviernos largos como los de la Llanada Alavesa. Las empresas instaladoras valorarán si necesitas ampliarlos, cambiarlos por modelos de baja temperatura o añadir fancoils. Lo importante es que la bomba de calor rinda al máximo sin necesitar un salto enorme de temperatura.
Temperatura del agua: por qué la aerotermia rinde más con agua templada
La clave del rendimiento en una bomba de calor aire-agua está en la temperatura a la que entrega el calor al circuito. Cuanto más templada sea esa agua, mejor trabaja el equipo y menos consume para mantener la casa caliente. Es un principio físico sencillo: mover calor desde el exterior hacia dentro resulta mucho más eficiente cuando no hay que elevar la temperatura del fluido hasta niveles extremos.
Aquí reside la gran diferencia con las calderas tradicionales, diseñadas para funcionar con agua muy caliente. Si pretendes sustituir una de esas instalaciones por aerotermia sin tocar nada más, te encontrarás con que los radiadores actuales se quedan cortos. No tienen suficiente superficie para emitir el confort necesario con ese agua a menor temperatura, así que la vivienda no llegará a estar cómoda o el equipo tendrá que forzar demasiado su trabajo.
En los pisos antiguos de Vitoria-Gasteiz, esos grandes radiadores de hierro fundido suelen aguantar bien este cambio porque ya ofrecen bastante área de contacto. Sin embargo, en casas reformadas con emisores pequeños de aluminio, como ocurre en muchas viviendas de Salburua o Zabalgana, la situación es distinta. Antes de decidir qué tipo de instalación térmica conviene a tu hogar, la empresa instaladora debe verificar si los radiadores actuales permiten bajar la temperatura de impulsión. Si no es así, la solución pasa por ampliarlos, cambiarlos por modelos de baja temperatura o valorar el suelo radiante, especialmente común en los chalés de Armentia.
Radiadores de hierro fundido de los pisos antiguos de Vitoria-Gasteiz
Si vives en un bloque de Zaramaga o del Ensanche, es probable que te hayas cruzado con esos radiadores de hierro fundido tan característicos de los pisos antiguos. Son voluminosos, pesados y tienen una inercia térmica notable: tardan en calentarse, pero también mantienen el calor cuando se apagan. En Vitoria-Gasteiz, donde los inviernos son largos y las heladas frecuentes, esa capacidad de acumular temperatura puede ser interesante para trabajar con agua más templada, lo que favorece el rendimiento de sistemas como la aerotermia.
Aunque su tamaño sugiere potencia, no conviene dar por hecho que todos sirven igual. La empresa instaladora debe revisar cada habitación durante la visita técnica. A veces, en estancias muy frías o mal aisladas, estos emisores necesitan temperaturas altas para calentar bien, y ahí pierden eficiencia frente a otras soluciones. Si el circuito hidráulico funciona correctamente, suele bastar con ajustar la curva de calefacción para aprovechar esa masa de hierro sin forzar el equipo.
Radiadores de aluminio pequeños y cuándo ampliarlos
En pisos reformados del valle de Ayala o en viviendas nuevas, es habitual encontrarse con radiadores de aluminio de pocos elementos. Al cambiar a una bomba de calor, que trabaja mejor con agua menos caliente para mantener el rendimiento, estos emisores suelen quedarse cortos. No calientan lo suficiente porque no tienen la superficie necesaria para emitir el calor al ambiente con temperaturas moderadas, algo que se nota especialmente cuando bajan las temperaturas y aparece la escarcha frecuente en el exterior.
La solución pasa por ampliar los actuales añadiendo más módulos si hay espacio en la pared, o sustituirlos por modelos de baja temperatura diseñados específicamente para aerotermia. Las empresas instaladoras evaluarán cada estancia durante su visita técnica para determinar qué cambios convienen hacer en cada caso. En algunos puntos, como dormitorios pequeños, bastará con aumentar el número de elementos; en salones grandes donde el frío cala hondo, quizás sea mejor reemplazarlos completamente por unidades con mayor capacidad de emisión térmica.
Radiadores de baja temperatura y fancoils para estancias concretas
Si alguna habitación de tu casa se queda fría o tienes pocos metros cuadrados de pared libre para colgar emisores, los radiadores de baja temperatura con ventilador y los fancoils son una solución práctica. Estos equipos trabajan bien con el agua templada que produce la aerotermia y se integran en el circuito hidráulico sin necesidad de sustituir todos los radiadores existentes. Puedes conservar los del salón, por ejemplo, e instalar estos sistemas solo donde más lo necesites.
En barrios de Vitoria-Gasteiz como Zaramaga o El Pilar, donde las viviendas suelen tener poca superficie de fachada disponible, esta mezcla permite calentar estancias concretas sin obras mayores. Además, si vives en Rioja Alavesa, un fancoil te ofrece refrigeración en verano con el mismo equipo, evitando colocar unidades exteriores en fachadas protegidas o calles estrechas. La empresa instaladora evaluará qué modelo encaja mejor según el tamaño de la sala y el tipo de muro que tengas.
Aislar ventanas y cubierta para que los radiadores den la talla
Antes de mirar el precio de la aerotermia, conviene revisar cómo está cerrada la vivienda. En las casas de labranza de piedra típicas de la Llanada Alavesa o en esos bloques sin rehabilitar de los años sesenta y setenta, la demanda térmica es alta. Cambiar las ventanas viejas o aislar bien la cubierta reduce esa pérdida de calor. Así, los radiadores que ya tienes pueden trabajar con agua menos caliente y seguir dando la talla.
Esto importa porque el rendimiento de la bomba de aire-agua baja cuando necesita elevar mucho la temperatura del circuito hidráulico. Si el aislamiento mejora, el equipo no fuerza tanto y consume menos para mantener el confort en inviernos largos con heladas frecuentes. Es un paso previo clave que a menudo cambia más el resultado final que sustituir solo la caldera. La empresa instaladora valorará este estado durante la visita técnica.
Cálculo habitación por habitación en la propuesta de aerotermia
La empresa instaladora debe calcular la potencia necesaria para cada estancia y contrastarla con lo que entrega cada radiador a la temperatura prevista. No vale mirar el tamaño de la habitación y suponer que un emisor grande sobra; hace falta saber cuántos kilovatios demanda ese cuarto concreto en los inviernos largos y fríos de la Llanada Alavesa o las zonas altas de Vitoria-Gasteiz, donde las heladas son frecuentes. Si el cálculo no está por escrito, desglosado sala por sala, es una estimación hecha a ojo.
Pide que te entreguen esa memoria antes de firmar nada. En pisos antiguos con radiadores de hierro fundido, como muchos del Ensanche o Zaramaga, suele haber superficie suficiente para trabajar con agua más templada. En cambio, en viviendas de Salburua o en casas de labranza rehabilitadas en pueblos como Agurain, puede que los emisores actuales se queden cortos. La propuesta clara permite ver si hacen falta ampliaciones o sustituciones, distinguiendo un trabajo serio de una simple colocación de equipo sin estudio previo.